La estrecha unión entre madre e hija no dura toda la vida, aunque hay progenitoras que desearían eternizar el instante en que arrullan a su criatura.

Debe dejar de actuar con el piloto automático y de sentir lástima de sí misma.

Es la madre que se apropia de todos los éxitos de su hija como si fueran suyos.

Con ella, ninguna información es privada, nada está a salvo ya que todo es exhibido para ser evaluado por los demás.

Nunca valora a su hija por lo que hace, sino para satisfacer su necesidad de atención.

Tenemos una voz interior que nos dice lo que no debemos hacer. Probablemente nos dirá que ninguna decisión de la vida es tan importante o definitiva como para angustiarnos por ella.

No debemos buscar sustitutos de la madre que nos amparen.Y no se debe dar a la madre ninguna información que no sea capaz de manejar apropiadamente.en alguno de sus proyectos, es bueno que tenga iniciativas y las asuma.Tampoco debe caer en el error de consolar a la madre, porque la herida es la hija quien, además, no ha de sentirse culpable por abrir fronteras en su vida que excluyan a la madre.CONSEJOS DE LA PSICÓLOGAHabría que recordar a la madre que llene su vida y que deje de vivir a través de su hija.Ésta, por su parte, debe evitar ver a la madre como una víctima, pues sabe protegerse.