"Con el Plan Bolonia, todo son trabajos, mínimo hacemos tres o cuatro a la semana.

Algo tan viejo como la vida misma se multiplica en las últimas décadas con internet y con Bolonia.

Así que muchos profesores se han puesto manos a la obra para intentar acabar con las trampas.

"En primero de carrera nos avisaron de que utilizan programas para pillar a los que copian y pegan de internet.

No sé si será verdad pero el año pasado suspendieron a varias compañeras por plagiar", explica María L., estudiante de Relaciones Laborales en el campus aragonés.

Uno de esos programas es Turnitin, quizá el más exhaustivo y preciso de los que tienen los profesores a su alcance.

Desde la Universidad de Zaragoza aseguran que no hay una norma general para todos los profesores, sino que "cada uno utiliza los métodos que consideran oportunos".El modo de empleo de Turnitin es muy sencillo: se copia un fragmento del trabajo entregado por el alumno y el programa lo coteja con una enorme base de datos para localizar si se ha plagiado.El único problema es que se trata de un servicio de pago, por lo que su difusión todavía no es generalizada.En otros centros, como la Universidad de León o la de Salamanca, ya lo han adquirido para luchar contra sus mayores enemigos: las páginas web de apuntes, exámenes y trabajos, como el popular Rincón del Vago.Otros profesores, en cambio, utilizan un método tan sencillo como buscar frases textuales del trabajo del alumno en Google, lo que en la mayoría de los casos ya es suficiente para localizar la fuente original del fraude.Blindaje de la Universidad La Universidad de Zaragoza ha ido reforzando sus mecanismos de control frente a los alumnos más avispados.